Columnas - El Muro S.A.

Los aliados del ausente del PAN

  • Por: ARTURO ROSAS HERRERA
  • 17 FEBRERO 2026
  • COMPARTIR
Los aliados del ausente del PAN

Lo que ocurrió en la sesión de Matamoros no fue un simple debate parlamentario. Fue una escena política que dejó al descubierto fracturas internas y lealtades que comienzan a reacomodarse en Morena.

La iniciativa presentada el 11 de febrero por el Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo buscaba algo elemental: obligar a diputadas y diputados a asistir a sesiones y comisiones, bajo sanciones económicas reales.

El dictamen endurece la Ley Interna del Congreso de Tamaulipas y plantea descuentos en la dieta cuando existan inasistencias injustificadas, incluso si el aviso previo no es avalado por la Mesa Directiva.

También establece que llegar después de aprobado el orden del día será considerado retardo, y retirarse sin autorización se computará como falta, con impacto directo en el ingreso legislativo.

En casos de ausencias sistemáticas, la propuesta prevé llamar al diputado suplente para garantizar continuidad en el trabajo legislativo y evitar que el pleno o las comisiones queden paralizadas.

El proyecto incorpora además un límite a la presentación masiva de iniciativas por Oficialía de Partes: cada legislador podrá registrar hasta cuatro por periodo ordinario bajo ese mecanismo administrativo.

A partir de la quinta, el diputado estará obligado a subir a tribuna y defender públicamente su propuesta, revalorando el debate y devolviendo sentido a la deliberación parlamentaria.

El PT fue claro en su argumento: el Congreso no puede convertirse en una ventanilla de trámites. Es la expresión de la soberanía popular y exige presencia, discusión y responsabilidad.

Aunque el dictamen no menciona nombres, en el recinto todos saben que el legislador con mayor número de inasistencias es Ismael García Cabeza de Vaca, del PAN.

Sus iniciativas han sido ingresadas por correspondencia, modalidad que ahora quedaría acotada, obligándolo —como al resto— a defender en tribuna sus propuestas después de cuatro registros.

Hasta ahí, el debate parecía previsible: el PAN defendiendo a uno de los suyos. Nada extraordinario en la lógica parlamentaria.

Lo sorprendente vino después. Ursula Salazar Mojica, Gabriela Regalado y Marcos Gallegos Galván, legisladores de Morena, asumieron una postura que en los hechos terminó beneficiando al diputado panista.

No es cuestionable que José Schekaiban Ongay defendiera el dictamen desde su trinchera panista. Tampoco que Juan Carlos Zertuche Romero de MC exhibiera su conocida coincidencia con la derecha.

Lo que sí descolocó fue que diputadas de Morena salieran a matizar, frenar o suavizar una reforma que, en esencia, exige que los legisladores acudan a trabajar.

Ursula Salazar, en su doble papel de diputada y presidenta de la Junta de Gobierno, fue una de las figuras más golpeadas por el panismo fiel a Cabeza de Vaca.

Gabriela Regalado vivió en Nuevo Laredo una elección ríspida, donde el PAN y grupos delictivos se lanzaron con dureza contra la 4T, y Morena tuvo que operar para sacar adelante la reelección de Carmen Lilia Canturosas.

Marcos Gallegos, en Reynosa, también llegó con el respaldo de la estructura de Morena, frente a operadores como Maki Ortiz y Carlos Peña que no facilitaron el camino.

Por eso, la defensa indirecta de un legislador panista señalado por ausentismo no pasó desapercibida. En política, los silencios pesan, pero las posturas también.

Hay versiones que señalan que al salir de la sesión en Matamoros se lanzó un mensaje: sería apenas una muestra para Morena y para el gobernador Américo Villarreal si no se definen candidaturas rumbo al 2027.

Si esa advertencia fue real, el episodio deja de ser legislativo y se convierte en un pulso político anticipado. La reforma sobre asistencia sería entonces un campo de batalla interno.

El dictamen no es menor. Envía un mensaje contundente: asistencia obligatoria, participación activa y sanciones reales para quien incumpla el mandato popular.

Lo que quedó en evidencia es que, cuando se trata de disciplina parlamentaria, algunos prefieren mirar hacia otro lado, aun si eso implica coincidir con quienes ayer los combatieron.

Morena tendrá que definir si quiere un Congreso que sesione con presencia o con ausencias estratégicas. Porque el ciudadano no votó por diputados de escritorio.

El tiempo dirá si lo ocurrido fue un desliz, un cálculo o el primer aviso de una rebelión silenciosa. Por ahora, el mensaje es claro: el faltista encontró aliados inesperados.


Continúa leyendo otros autores