COEPRIS: Cuando la IP reconoce el cambio

No es común que la iniciativa privada levante la voz para reconocer a una autoridad sanitaria. Menos aún cuando se trata de una dependencia históricamente asociada a abusos, discrecionalidad y corrupción cotidiana.Por eso, lo dicho por la CANIRAC en Tamaulipas sobre la COEPRIS no es un elogio menor ni gratuito: es una señal política y administrativa relevante.
Durante años, clínicas, hospitales, consultorios médicos, restaurantes y negocios de todo tipo vivieron bajo un esquema de inspección que en muchos casos rayaba en la extorsión.
Verificadores que cobraban “por fuera”, falsos inspectores, trámites convertidos en caja chica y un miedo generalizado a cualquier visita sanitaria. Ese era el pasado reciente.
Hoy, el sector restaurantero —uno de los más golpeados por prácticas corruptas— reconoce públicamente que el escenario ha cambiado.
No porque la corrupción haya desaparecido al cien por ciento, sino porque existe una diferencia clara: hay control, hay canales de comunicación y hay voluntad institucional para corregir.
El reconocimiento de CANIRAC no solo es hacia la institución, sino directamente hacia el titular de COEPRIS, el doctor Mario Rebolledo, quien ha asumido el costo político de enfrentar vicios enquistados durante años. Salir a sanear una dependencia así no es sencillo: implica tocar intereses, romper inercias y enfrentar resistencias internas.
Rebolledo no ha vendido una narrativa triunfalista. No ha dicho que el problema esté resuelto. Pero sí ha dado pasos concretos: abrir canales de denuncia, transparentar inspecciones, implementar cámaras corporales en verificadores y transformar a COEPRIS de un ente recaudatorio en una instancia de acompañamiento técnico.
Ese cambio de lógica es clave. Pasar de la amenaza a la orientación, del castigo discrecional a la capacitación, del miedo a la certeza jurídica. Por eso la CANIRAC destaca algo fundamental: hoy el empresario sabe a quién acudir si hay irregularidades, incluso si no pertenece a una cámara.
También es importante subrayar lo que este reconocimiento no dice. No es un cheque en blanco. No es una absolución histórica. Es, más bien, un aviso: las cosas están cambiando y ahora hay ojos vigilando. La iniciativa privada ya no está dispuesta a regresar al modelo del sexenio pasado.
En política pública, el combate a la corrupción no se mide solo por discursos, sino por percepciones sostenidas de quienes interactúan diariamente con la autoridad. Y hoy, al menos en COEPRIS, la percepción empieza a moverse en sentido contrario al descrédito histórico.
Falta camino, sí. Falta blindar procesos, depurar totalmente estructuras y sostener el cambio en el tiempo. Pero cuando la IP —tradicionalmente crítica— reconoce avances, conviene tomar nota: algo se está haciendo distinto. Y en Tamaulipas, eso ya no es poca cosa.
Letrinas y dignidad social
En días recientes circularon publicaciones en redes sociales que intentan ridiculizar la entrega de letrinas por la Secretaría de Bienestar Social, mostrando una preocupante desconexión con la realidad rural de Tamaulipas.
En cientos de comunidades alejadas, donde no existe drenaje ni recursos para infraestructura hidráulica, una letrina no es atraso: es salud pública, dignidad básica y una solución inmediata ante carencias históricas.
Estos apoyos no son ocurrencias ni propaganda: responden a solicitudes ciudadanas canalizadas por delegaciones de Bienestar y alcaldes, que conocen de primera mano las necesidades reales de sus comunidades.
Basta recordar que obras estratégicas como el segundo acueducto de Ciudad Victoria tardaron más de veinte años; ahora imaginemos la complejidad de llevar drenaje a más de doscientas localidades rurales.
Además, estas letrinas incorporan iluminación solar, un avance clave para la seguridad, especialmente de mujeres, que ahora cuentan con espacios privados, limpios e iluminados para proteger su integridad.
Quienes se burlan deberían salir de la comodidad urbana y recorrer el territorio: entenderían que la política social no se mide con sarcasmo, sino con soluciones concretas donde más se necesitan.



