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IA y democracia: Lo que revelan las elecciones de EU 2026

IA y democracia: Lo que revelan las elecciones de EU 2026

Actualizado: 04 de Noviembre, 2026, 08:34 PM

Mientras escribo y antes de que exista un solo resultado, los estadounidenses votan en unas elecciones intermedias donde la industria de la Inteligencia Artificial ganó terreno, incluso más que en 2024. En mi tesis de maestría en la FLACSO sobre el caso de Donald Trump llamé hiperidealismo al proceso por el cual los ideales políticos legítimos se vacían al pasar por filtros algorítmicos y terminan sustituidos por simulacros: imágenes, voces y relatos sin original, creados por IA generativa, que circulan con mayor credibilidad perceptiva que los hechos.

Aquel ciclo dejó casos que hoy parecen prehistóricos; por ejemplo, las imágenes del arresto de Trump, fabricadas en 2023 con Midjourney por Eliot Higgins, anticiparon un arresto que todavía no ocurría y circularon como si alguien lo hubiera filmado. En ese sentido, el deepfake funciona porque halaga el deseo de que algo imposible sea verdad, tal cual. En 2024 los simulacros llegaban de cuentas anónimas y de potencias extranjeras. Ahora, en 2026, las falsedades las fabrica el aparato oficial de los partidos, lo cual no deja de sorprender porque el ataque político se ha transformado desde la política a ras de calle hasta el mundo digital.

En marzo pasado, el Comité Nacional Republicano del Senado, el NRSC, difundió un video de 85 segundos en el que una versión fabricada de James Talarico, candidato demócrata al Senado por Texas, mira a cámara y lee publicaciones de X escritas por él sobre raza y "derechos" de personas trans, un término mal aplicado. Las palabras eran reales. El rostro y la voz, no. El problema fue otro: el video, abiertamente identificado como generado con IA, volvía "realidad" aquello que el Partido Demócrata deseaba dejar en el olvido.

Nadie en el NRSC sostuvo que Talarico hubiera dicho esas palabras frente a una cámara. Sostuvieron que sus palabras reales justifican la "existencia" de un rostro falso y que una advertencia sobre el uso de IA salda la deuda con la verdad. Es la lógica del simulacro en su forma más limpia: el original ya no hace falta porque la copia dice lo que el original habría dicho, y lo dice mejor, con mirada directa a la cámara, esto es, al espectador, y en tono de confesión. La leyenda de tres segundos sobre el uso de la IA protege a quien la coloca, pero no informa a quien mira. El Partido Demócrata tampoco se queda fuera de la jugada: un candidato del norte del estado de Nueva York ridiculizó con un video generado por IA a Elise Stefanik; en este sentido, ningún partido tiene derecho a la superioridad moral en este terreno.

Según el "New York Times", estas serían las primeras elecciones en las que un número significativo de votantes recurre a asistentes de IA para orientar su voto; es decir, el mundo digital define la toma de decisiones en la democracia. Por su parte, la National Public Radio registró casos de personas que preguntan a ChatGPT y a los resúmenes de Google por quién votar. Aunque ChatGPT y Claude se niegan a recomendar candidatos, los votantes reformulan la pregunta hasta obtener una respuesta… válida y lógica a sus intereses que no dejaron de ser manipulados.

Por otra parte, un estudio del States United Democracy Center halló que ChatGPT y la IA de Google ofrecen respuestas incompletas e inconsistentes a preguntas comunes de los votantes; y una encuesta de Pew Research también indica que, entre quienes usan chatbots para informarse, el 40 por ciento los consulta para decidir su voto y otro 40 por ciento para saber cómo registrarse o votar por correo. El uso de la IA para fortalecer o no la democracia crece más rápido que la confianza de los electores en las figuras políticas. Por su parte, los estrategas políticos ya tomaron nota del asunto y durante esta etapa electoral comenzaron a publicar materiales en los formatos que los sistemas digitales prefieren para indexar y resumir la información electoral: una optimización para buscadores aplicada a las respuestas de los asistentes. Es el hiperidealismo en su modalidad de consulta: el votante, cansado de deliberar, delega en un filtro que se declara neutral y que, al resumir y priorizar, decide qué información cuenta.

Así, en 2026 la IA generativa produce las imágenes con que se ataca a un candidato y las empresas de IA, por su parte, financian las campañas que decidirán cómo se la regulará: es parte del juego político. Incluso cuando un video falso provoca indignación y los medios lo desmienten, el anuncio y los mensajes que busca destacar reciben más atención. La corrección llega tarde y pesa menos que la imagen; esa es la economía de la atención aplicada a la democracia. 

México debería leer todo esto y entender el contexto estadounidense como un adelanto de lo que se avecina. El año próximo se votan diecisiete gubernaturas y debemos preguntarnos quién fabricará los rostros falsos de 2027 que lograrán llenar el vacío democrático del momento. Nuestros próximos líderes serán artificiales no por falsos en este plano de la realidad sino por su agencia como entes democráticos en un mundo cada día más digitalizado. A mi parecer, todos y cada uno de los candidatos no deben olvidar sus campañas de tierra… el mundo digital es cuasi falso para la política en sus escenarios democráticos.

Empero, la democracia digital no desaparecerá porque la mentira exista; se debilitará cuando dejemos de exigir una diferencia entre la mentira y la verdad. En el caos informativo, la falsedad se vuelve un recurso político porque no busca convencer de todo, sino sembrar la duda suficiente para que cualquier versión parezca posible. Por eso la verdad que necesita el votante no es una verdad fabricada para tranquilizarlo, sino la posibilidad concreta de verificar quién habla, con qué pruebas y en beneficio de quién. Si esa posibilidad desaparece, el voto deja de ser una decisión y se convierte en una reacción administrada por quienes controlan la pantalla, la IA. El futuro de la democracia digital dependerá menos de eliminar la mentira que de impedir que se vuelva indistinguible de la verdad.