Columnas - Miguel Sandoval Lara

Venezuela y Trump: El imperialismo de un solo hombre

  • Por: MIGUEL SANDOVAL LARA
  • 25 ENERO 2026
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Venezuela y Trump: El imperialismo de un solo hombre

Es notable cómo los comentaristas de radio y TV decidieron que la única razón por la que Trump intervino en Venezuela es para “llevarse el petróleo”. “No es otra cosa”, decía alegremente un locutor. Pero esta explicación es parcial y simplista, y hay mucho que precisar y agregar. Hay al menos cuatro grupos de razones que decidieron la intervención norteamericana:

La primera es por completo política: Trump sabe que las elecciones parlamentarias de noviembre en los EE. UU. son una amenaza a su hasta ahora ilimitado poder. El 56% de los votantes blancos que lo apoyaron de forma clara en 2024, hoy están en 47%. Otra encuesta (Silver Bulletin) pone esta cifra en 41% En cuanto al total de los votantes, sólo el 37% aprueba su gobierno (YouGov y The Economist) y la cifra baja hasta 32% según el NYT. Por otra parte, la proporción de jóvenes-Generación Z que lo apoyan es de 42% (datos de CNN).

En una declaración reciente, Trump dijo que sabía que, si pierde el Congreso este fin de año, va a ser (de nuevo) judicialmente impugnado (impeached) y por eso ha apoyado la redistritación de regiones demócratas, una trampa electoral que le daría de forma artificial, más diputados de los que tuvo en las elecciones pasadas.

Por tanto, está obligado a redoblar su imagen de superpresidente que lucha por los intereses de America en todos los foros. ¿Qué mejor que tomar acciones efectivas contra enemigos externos, como los narcoterroristas latinoamericanos y los políticos que los apoyan?

La segunda razón es geopolítica: Los EE. UU. están compitiendo a nivel global -económicamente, tecnológicamente, diplomáticamente- con China, la segunda economía del mundo. La operación contra Maduro fue un ejemplo decisivo de aplicación de la doctrina Donroe -antes Monroe- “América para los Norteamericanos”, sujeta a una concepción del orden internacional de esferas de influencia en un mundo multipolar que ya ha comenzado a desplazar al anterior orden internacional.

La estrategia de seguridad nacional de Trump de 2017 especifica claramente que no se permitirá la intervención en el “Hemisferio Occidental” de “competidores no hemisféricos”. Muy claro.

Venezuela lleva veinte años vendiendo petróleo a China (no a Rusia, que es exportador del energético), pero a precios descontados de $31 Dls. el barril. A cambio, China otorgó al régimen chavista créditos por entre 50 y 60 miles de millones de dólares desde 2007 (mmd). (No hay cifras oficiales. Datos de la revista Forbes). Los dos países han acordado que los créditos serán eventualmente pagados con petróleo. Por cierto, como pasa en todos los regímenes autoritarios, Venezuela dejó de publicar datos de su deuda en 2017.

En noviembre 2025, del total de entre 800 y 900 mil bpd que exportaba Venezuela, el 80% iba a China (otras fuentes dicen que es el 50%) a través de petroleros ilegales, la llamada Shadow Fleet, barcos sin registro o con registros falsos que no revelan sus rutas reales, y que a mitad del océano pacífico trasladan su carga a otro barco que si tenga registro y bandera.[1] Estos tanqueros se han especializado en transportar hidrocarburos para países petroleros con sanciones internacionales: Rusia, Irán y Venezuela. Bajo la ley marítima internacional, es posible decomisar legalmente esas embarcaciones, que es lo que empezó a hacer la flota naval de EE. UU. en el Caribe.

Para China, esas importaciones han representado sólo entre el 3 y el 4% de sus compras del energético, lo cual indica que en cierta forma podrán sustituir parte de lo que compraba a Venezuela con petróleo iraní (Center for Global Energy Policy).

En el nuevo status, el secretario de energía de Trump, Chris Wright, anunció que Estados Unidos controlará la venta del crudo de Venezuela por un tiempo “indefinido. No queda claro el camino que seguirá China para cobrar los créditos a Venezuela. Seguramente tendrá que asumir pérdidas.

Por ahora, el petróleo venezolano que los EE. UU. ha decomisado a los tanqueros ilegales se venderá a su precio de mercado de $45 por barril, y luego los ingresos serán transferidos por Estados Unidos a Venezuela a través de una cuenta especial, probablemente con alguna comisión para el distribuidor. Incluso China podría comprar ese energético a los nuevos precios para alimentar a sus refinerías especializadas en crudos pesados. Claramente, este mecanismo deja abiertas muchas preguntas y temas prácticos y legales.


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