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USJT: del rescate institucional al retroceso dirigido

  • Por: ARTURO ROSAS H.
  • 27 ABRIL 2026
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USJT: del rescate institucional al retroceso dirigido

Tamaulipas arrastra una historia reciente marcada por la violencia que vació comunidades enteras. Durante el sexenio de Egidio Torre, la inseguridad expulsó a miles de familias de sus hogares.

Municipios como Mier, Camargo o Nueva Ciudad Guerrero se convirtieron en símbolos del abandono. Sus habitantes huyeron por supervivencia, muchos hacia Estados Unidos, ante una violencia que desbordó cualquier control institucional.

Con Francisco García Cabeza de Vaca, el discurso cambió, pero los resultados fueron debatibles. Mientras algunos celebraban una supuesta contención, otros señalaban que el “orden” provenía de fuerzas igualmente cuestionables.

En ese contexto surgieron los GOPES, un grupo armado que operó bajo reconocimiento oficial. Su historial quedó marcado por episodios violentos que los colocaron al nivel de las peores expresiones del crimen organizado.

Las consecuencias no solo fueron sociales, también institucionales. La credibilidad de las corporaciones de seguridad quedó profundamente dañada, afectando tanto su operación como la formación de nuevos elementos policiales.

Entre los daños más graves estuvo la pérdida de la acreditación CALEA, un estándar internacional que certifica la calidad, profesionalización y rendición de cuentas en cuerpos de seguridad pública.

Recuperar esa acreditación tomó años de trabajo técnico y académico. Fue un proceso que exigió disciplina, evaluación externa y reconstrucción de protocolos para devolverle prestigio a las instituciones.

Sin embargo, ese esfuerzo hoy parece diluirse. La Universidad de Seguridad y Justicia de Tamaulipas enfrenta el riesgo de perder nuevamente la certificación, en medio de una gestión que ha generado cuestionamientos internos.

El rector Jorge Lumbreras Castro llegó con la promesa de fortalecer la institución, pero su paso ha sido señalado por decisiones que han debilitado la estructura académica y operativa de la universidad.

Se le acusa de desplazar talento local, marginar perfiles con trayectoria y privilegiar a un círculo cercano que poco conoce la realidad de Tamaulipas, pero sí del manejo presupuestal.

Uno de los casos más emblemáticos fue el trato hacia Roberto Huerta, hoy comisario de la Policía Investigadora, quien dejó la academia tras una relación institucional fracturada por decisiones unilaterales.

Huerta representaba una línea de formación operativa sólida, orientada a la profesionalización policial. Su salida dejó un vacío que no ha sido cubierto con la misma capacidad técnica.

La gestión de Lumbreras no solo ha sido cuestionada por decisiones internas, sino también por el manejo de recursos y la integración de personal ajeno al estado, lo que ha encendido alertas.

El riesgo de perder nuevamente la acreditación CALEA no es un tema menor. Representa un retroceso en la formación policial y un golpe directo a la credibilidad institucional en materia de seguridad.

Hoy, la USJT parece caminar en sentido contrario al esfuerzo que costó años consolidar. Y todo apunta a que las decisiones del rector están llevando a la institución a un nuevo punto de quiebre.

Porque cuando la seguridad pública se debilita desde la formación, no hay estrategia que resista. Y en Tamaulipas, ese es un lujo que ya se pagó demasiado caro.

Correcaminos: jugar en casa 

y ganar identidad

El Correcaminos UAT atraviesa un momento decisivo: no basta competir, necesita reconstruir identidad y recuperar el respaldo social que lo convierta en verdadero símbolo de Ciudad Victoria.

El posicionamiento público del rector Dámaso Anaya Alvarado marca un punto de quiebre: asumir el proyecto obliga a sostenerlo con resultados, no solo con voluntad institucional.

Durante la reunión, el rector estuvo acompañado por Rogelio Ramírez Flores y Julio Schawer Vela, en una señal de respaldo estructural al equipo.

Del lado deportivo, el presidente Armando Arce Serna encabezó una directiva integrada por Adrián Martínez De León, Manuel Campo Filizola y Enrique De la Garza Montoto.

A este núcleo se sumaron integrantes del consejo como Francisco Filizola González, Enrique De La Garza Ferrer, Gerardo Assad Montelongo, Conrrado De La Garza Montoto, Leonardo Franco Hernández y José Vélez Assad.

Pero más allá de nombres, el reto es claro: Correcaminos no puede seguir siendo un equipo de transición, necesita consolidarse como protagonista real dentro de la Liga de Expansión MX.

La afición de Victoria no exige milagros, exige rumbo. Un equipo competitivo, con proyecto deportivo sólido, que deje de vivir de expectativas y empiece a construir resultados sostenibles en la cancha.

El respaldo de la UAT debe convertirse en inversión, planeación y continuidad, porque sin estructura no hay identidad y sin identidad no hay equipo que trascienda.

Hoy que el rector asume el compromiso, es momento de exigir que se cumpla: Correcaminos tiene que dejar de sobrevivir en la liga y empezar a competir para ganarla.


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