Síndrome 2026: Trump y la erosión del derecho internacional

1. En tiempo real, asistimos al "Comienzo de un nuevo orden totalitario en el mundo", plantea Jorge Alemán. Habla del avance de la ultraderecha en el mundo.
Agregamos nosotros parte de lo que hemos venido discutiendo: La algoritmización de la sociedad juega en esta cancha, fracturando la arena pública. Introduzcamos el argumento de Peter Thiel, de que la democracia es inconsistente con la libertad, totalmente coherente con la postura histórica de la ultraderecha de disminuir a su más baja intensidad a la democracia; es decir, la derecha radical como enemiga de la democracia, afirmando que 'La democracia no es compatible con la libertad' (cf. El Universal, 27/12/25). Lo que está en la escena, desde la narrativa de la ultraderecha neocolonial, la democracia y la política se encaran directamente frente a la tecnología, refiriéndonos al apunte de Peter Thiel (tecnólogo, integrante central de la oligarquía tecnológica, con enorme poder en la oreja de Trump), cuando señalaba la inconsistencia de la democracia con la libertad".
Mario Santucho, analista político argentino, afirma que el proyecto de la globalización neoliberal, después de la caída del Muro y de la URSS, está en ascenso. "El matrimonio hoy está llegando a su fin" -el nexo entre capitalismo y democracia-; en esta fase del movimiento global neoliberal, se fortalece lo económico y se sacrifica la democracia, "está rota". Santucho argumenta que, desde la visión occidental, la ausencia de democracia en China les da un nivel de eficiencia que no se tiene en Occidente. La planificación del mercado embistiendo, lo que genera respuestas violentas en extremo por parte del gobierno de Trump. Revisando este rompecabezas, por eso afirmábamos que hay una reedición del Informe de la Comisión Trilateral, en el que se demandaba la disminución de la democracia ensanchando la gobernabilidad. En el presente, la situación política y la agenda de la derecha coinciden en la disminución de la democracia, incluso hay un apretón de tuercas: "Se está rompiendo el matrimonio entre capitalismo y democracia", lo que implica el cierre del ciclo democrático que se inició en 1983 -se hace referencia al caso concreto de Argentina, pero cada país con su circunstancia-.
2. Sumemos a esta complejidad la situación de los organismos internacionales, es decir, del marco jurídico mundial. Metamos en esta discusión lo anotado por Gabriel Vargas Lozano, el cual, refiriéndose a la invasión estadounidense a Venezuela, cita: "el artículo 2, sección 4, de la Carta de las Naciones Unidas, que a la letra dice: 'Los miembros de la organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas' (La Jornada, 9 enero 2026). Naciones Unidas (29 de octubre de 2025): "La Asamblea General de las Naciones Unidas pidió este miércoles por trigésima tercera vez y por aplastante mayoría el fin del embargo económico de Estados Unidos a Cuba, una imposición unilateral que ha denunciado desde 1992. La resolución de este año obtuvo 165 votos a favor, 7 en contra (Argentina, Estados Unidos, Hungría, Israel, Macedonia del Norte, Paraguay y Ucrania) y 12 abstenciones (Albania, Bosnia y Herzegovina, Costa Rica, Chequia, Ecuador, Estonia, Letonia, Lituania, Marruecos, Moldavia, Rumanía y Polonia). Esto supone un cambio respecto a los últimos años, en los que el país caribeño recibió el apoyo unánime por parte de los países de América Latina y el Caribe y todos los Estados miembros de la Unión Europea. El año pasado, la resolución obtuvo 187 votos a favor, solo dos votos en contra (Estados Unidos e Israel) y una abstención (Moldavia)".
Ubiquemos nuestra mirada ahora en Gaza, y la ONU. En colaboración para este diario, señalábamos: "En la historia reciente, pocos Estados han mostrado un desprecio tan abierto y sostenido hacia las resoluciones de Naciones Unidas como Israel. Desde la resolución 3379 de 1975, que equiparó el sionismo al racismo y al apartheid sudafricano, hasta las más recientes votaciones sobre Palestina, la actitud israelí ha sido la de confrontar, descalificar y, en ocasiones, ridiculizar abiertamente al organismo multilateral […] en 1991, bajo fuerte presión política de Tel Aviv y sus aliados/cómplices -la extensión de la musculatura del terror-, la ONU revocó su propio pronunciamiento mediante la resolución 46/86, un texto breve y contundente de quienes mandan en la historia del presente […] Este desprecio hacia el organismo multilateral volvió a presentarse en 2024. El embajador israelí Gilad Erdan trituró ante el pleno una copia de la Carta de la ONU, acusando a los países miembros de ‘destruir’ sus compromisos fundacionales al otorgar mayores derechos de participación a Palestina, calificándole de 'Estado terrorista'".
Concluimos la nota alarmados por la impunidad diplomática, la parálisis del Consejo de Seguridad y el poder de veto de Estados Unidos de América. "Se trata de un arsenal de impunidad, que desnuda los límites de la ONU, sus promesas de justicia incumplibles, postergadas; no es silencio cómplice, es un abecedario impracticable".



