Columnas - Luis Alberto Rodríguez Juárez

Portaviones contra drones, el desafío de la comunicación en tiempos de la viralización

  • Por: LUIS ALBERTO RODRÍGUEZ JUÁREZ
  • 11 JUNIO 2026
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Portaviones contra drones, el desafío de la comunicación en tiempos de la viralización

Las analogías siempre son buenas para dimensionar o dar una referencia cercana a la percepción. Es un ejercicio de proximidad.

Pero las analogías pueden dar lecturas adicionales si no se utilizan las más adecuadas, a menos que haya una intención clara de usarlas.

En su discurso expuesto durante la celebración del día de la libertad de expresión, el gobernador Américo Villarreal aseguró que en la actualidad hay grandes portaviones de la desinformación, grandes estructuras dedicadas a sembrar dudas, a fabricar rumores, a construir narrativas falsas y a inundar los espacios digitales con contenidos destinados a confundir.

La referencia a los portaviones, que luego los calificó como los portaviones de la mentira, los ató a las campañas de información que se han desatado en medios de prensa tanto nacionales como internacionales. 

Los medios son conductos, juegan con sus propios intereses. Eso siempre ha sido así, no es algo nuevo. Responden a sus propias necesidades como negocio y tejen acuerdos con grupos para la difusión de información.

Son parte y siempre han sido parte de las guerras mediáticas.

Con su analogía, el gobernador Villarreal refuerza la aceptación de que hay una guerra mediática de alto calibre en la cual el debate político se ha impregnado del estercolero uso de todo tipo de misiles.

Son las llamadas campañas negras que empezaron a surgir como parte de la comunicación política, desde hace varios lustros, provenientes de todos los partidos, de todos los actores políticos, sobre todo por el avance de las redes sociales y el paso de los medios tradicionales a las plataformas digitales.

Nadie se salva: las huestes de la llamada izquierda, como de la denominada derecha y los que se auto catalogan como centristas han usado las redes sociales como espacio de la contienda política, ya no con el uso de verdades, sino de mentiras completas.

¿Se acuerdan de las benditas redes sociales de López Obrador -que le dieron fortaleza- y que luego se convirtieron en las trinches redes sociales, porque se denostó al expresidente, a su familia, a sus obras y a su proyecto?

El gobernador Villarreal ha sido uno de los blancos de mayor resonancia negativa en medios tradicionales tanto nacionales como internacionales. 

Si las imputaciones que se han hecho en su contra son mentiras -incluso señaladas por personajes cercanos a López Obrador- entonces el equipo del gobernador tamaulipeco dejó correr muchos meses antes de tomar la decisión de públicamente desmentirlo.

La percepción se convirtió en realidad. 

El mismo gobernador dijo que lo que está en disputa no es la política, sino cambiar la percepción de la realidad. 

Y subrayó que no se trata de negar la libertad de expresión, pero sí demando verificar, sustentar y demostrar lo que se publica. No incurrir en narrativas sobre presunciones porque es propaganda disfrazada de noticias.

Con todo respeto, lo mismo debería aplicarse hacia el interior porque las campañas negras corren también desde los escenarios guindas para denostar a sus opositores.

Son prácticas, estrategias que forman parte de la contienda política.

La diferencia hoy en día es que son muy fuertes y rápidos los impactos en redes sociales o de los medios periodísticos que usan las plataformas digitales. Es la llamada viralización.

Sin duda hay estructuras, no sólo en los medios, sino empresas y personas dedicadas a la viralización que probablemente son a los que se refiere el gobernador Villarreal.

El reto de comunicación es enorme frente al panorama que hoy se vive, para los manejos de crisis, sobre todo ante una comunicación política de campañas negras fomentada por políticos y organizaciones de todos los colores que hoy se ven amenazados, a sí mismos por el monstruo digital que contribuyeron a crear.

Veamos pues la fuerza de los drones de la verdad, sobre todo ante la proximidad de un año electoral cada vez más cercano.


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