El riesgo de la apatía social electoral

Si la pregunta fuera ¿por quién votaría hoy?, muy probablemente muchos responderían que no saben. Es obvio que, quienes están dentro de lo que se conoce como el voto duro, dirían que por Morena.
Y quienes están contra Morena o se han desencantado de los guindas, dirían que por quien fuera, menos por la Cuarta Transformación. Pero racionalmente, se plantearía por quién distinto a Morena, si vemos una oposición aun desarticulada.
¿Votar por el menos peor? ¿O de plano no votar? esa sería la disyuntiva. En las elecciones, el ganador será el que obtenga más votos, con todo y la mínima diferencia que pueda haber.
Por eso, en el entorno actual que vivimos en México -donde las imputaciones de corrupción brotan como una guerra de estiércol, entre unos y otros contendientes políticos, la apatía social brota como un escenario, como un riesgo que denotaría que la salud democrática del país está en deterioro.
Los indicadores de popularidad de la Presidenta Sheinbaum van hacia la baja y, según la encuesta Mitofsky, los temas de seguridad y corrupción son los peor calificados.
Si nos remontamos a periodos de apatía social electoral, la violencia, la corrupción y el escaso crecimiento económico en el periodo 2006 a 2018 llevaron a que hubiera alto abstencionismo y a que se dieran la transición del PAN al PRI y luego del PRI a Morena.
La desilusión ciudadana contó de manera relevante en los resultados, según la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas. Andrés Manuel López Obrador dio una voltereta a esa tendencia y bajó el nivel de abstencionismo por debajo de 39 por ciento. Sin embargo, vivimos hoy un momento donde el desencanto sobre Morena se ha incrementado por las imputaciones de corrupción y colusión con grupos de la delincuencia organizada.
El costo político es alto.
Hay una oposición, pero que no se ve en el trabajo cotidiano con la sociedad. La actividad ha sido cupular, a nivel de líderes de los partidos, como el dirigente del PRI, Alejandro Moreno que se asume como perseguido político por sus críticas al gobierno y colaboración con Washington.
Pero el mismo ha sido señalado de irregularidades en su gestión gubernamental en Campeche. Movimiento Ciudadano y el Partido Verde se mueven, pero en nodos regionales donde potencialmente tiene, posibilidades de ganar.
El PAN, con sus bajos niveles de afiliación, busca recomponerse. Los escenarios que apuntan hacia una posible apatía social electoral están alimentados por el desgaste de la crisis que vive el gobierno de la Presidenta Sheinbaum, en lo económico, ya que el crecimiento será muy bajo o nulo, con inflación persistente; en lo político, por las pugnas no sólo contra los opositores, sino al interior de Morena; y en materia de seguridad y corrupción, que ha sido incendiado por los señalamientos que vienen desde Estados Unidos.
Paradójicamente, la apatía social electoral, expresada en abstencionismo, podría favorecer a Morena, pues basaría su actividad en el voto duro.
Y aunque el histórico de votación de Morena decaiga en las elecciones del 2027, un abstencionismo alto correría en su favor.
Más aún si se carece de una oposición consistente, que articule el hartazgo social y que deje de ser combativa sólo en los foros legislativos y mediáticos.



