—MXN/USD · Banxico

¿Por el bien de todos, primero los verdes?

¿Por el bien de todos, primero los verdes?

Actualizado: 01 de Octubre, 2026, 08:42 PM

Las primarias rumbo al 2027 de la alianza que gobierna a México tiene un sonriente ganador: los del Tucán, símbolo del oportunismo


La política mexicana es a prueba de guionistas. Véase si no la manera en que un movimiento que prometió barrer la corrupción, extinguir esas lacras del influyentismo, el nepotismo y el amiguismo ha terminado por entronizar al partido que es su epítome. Ver para creer en lo que va el obradorismo, que pasó de decir que “por el bien de todos, primero los pobres”, a premiar a los millonetas del Partido Verde.

Las primarias rumbo al 2027 de la alianza que gobierna a México tiene un sonriente ganador. Pongan la alfombra roja para los del Tucán, símbolo del oportunismo y de la política como bien público que ha de ser explotado para fines privados. Porque ellos, el PVEM, nacido del impulso de Carlos Salinas de Gortari (némesis de AMLO y quien gobernó de 1988-1994) tendrá no una, sino cuatro candidaturas.

Es preciso recordar que así parezca lejano, el principio de este fin hay que situarlo en 2018. En ese año, cuando pocos en México creían posible la derrota de Andrés Manuel López Obrador, el Partido Verde Ecologista de México, que no comulga con el ambientalismo ni mucho menos con otras causas progresistas pero tal es su apelativo, postuló al candidato del PRI, no a López Obrador.

Pero qué es un error de cálculo circunstancial cuando las siglas y las causas pueden ser cosa muy relativa, y cuando el Verde tuvo una expresión en Chiapas que coqueteó con ese chiapaneco por vecindad que es López Obrador. El Verde de los Velasco chiapanecos tiene añejas querencias con Andrés Manuel, porque cuando la política es local, no se anda luego con miramientos de principios.

Manuel Velasco, y desde luego Jorge Emilio González, que siempre será llamado Niño Verde —porque cuando eres pillado a tierna edad negociando dos milloncetes de verdes dólares, cosa que obviamente él negó, luego todos te van a reconocer por tan metálico debut en los escándalos televisivos—, supieron hacer lo que siempre han sabido hacer: buscar al cadenero adecuado para colarse a la fiesta de moda.

Y a pesar de eso, de que fueron acogidos por Andrés Manuel López Obrador con más brazos abiertos que cualquier hijo pródigo de bíblica estirpe —Morena no solo les hizo un lugar en la mesa de honor, sino que, empleando toda una corte de San Juanes youtuberos, les lavaron todos los pecados—, nunca como ahora los del Verde habían vivido estas adulteradas mieles izquierdistas de la transformación.

De diecisiete candidaturas a gobiernos estatales que el oficialismo tenía que decidir, el PVEM ha impuesto condiciones en cuatro. La primera, no por cantada menos obscena, es una que dará de qué hablar por la derrota plena a los principios antinepotistas de la presidenta Claudia Sheinbaum. Esa es la de San Luis Potosí, un estado que Morena ha decidido entregar en bandeja a un cacicazgo.

Quien tenga una mañana para la hemeroteca podrá hacer recuento de las veces que en este sexenio se prometió que parte de la pretendida regeneración de la vida pública pasaba por impedir el nepotismo en el relevo inmediato en un puesto de elección popular. Morena ha llevado a un nivel sin precedente aquello de que las leyes se pueden acatar sin cumplir. En San Luis Potosí el gobernador pudo más, mucho más.

Este lunes Morena fue por botines propios de colero del torneo y se los calzó a su candidato en SLP. El partido que hace nada dio prisión preventiva oficiosa a una figura de la transición se vistió de camarero (con respeto a los camareros) para ponerle al gobernador del PVEM en San Luis Potosí un flan, un candidato con el que puede jugar al futbolito con las dos manos amarradas.

Aquí se cumple eso de que desde el poder solo se dan órdenes de cuya obediencia se tiene certeza. A instancias de la presidenta Sheinbaum se cambió la Constitución para que el nepotismo desaparezca en las elecciones. Pero en San Luis Potosí tenían otros planes. La senadora esposa del gobernador podría suceder a su esposo. Y si en Palacio Nacional dicen misa, pues que sea cantada.

Se suponía, en los corrillos que presumen de bien informados, que San Luis Potosí sería un verde sapo que tragar, pero solo eso, la excepción que confirma que la regla aplica en los demás lados, que Morena es el mero gallo y cantaría en las otras dieciséis candidaturas. Ayer quedó claro: el gallo fue desplumado no solo en SLP, sino también en Quintana Roo, Nayarit y Baja California Sur.

Ya están las diecisiete candidaturas del oficialismo. Cuatro ni más ni menos, es decir, el veinticinco por ciento son para el PVEM. Porque más allá de la exacta aritmética, hay que ver la importancia económica de Quintana Roo —una mina de oro a pesar del sargazo—, y la de Nayarit con sus grandes playas aún por explotar, y la de Baja California Sur con tantos intereses de estadounidenses. Negociazos.

Por el bien de todos, primero los pobres cedió su lugar a por el bien de todos, primero los verdes… los verdes con la cara de Washington. Ver para creer en lo que va la revolución de las conciencias. ¿Qué sigue? ¿Que el PVEM ponga candidato presidencial en 2030? En Netflix no van a comprar ese guion, pero a ver quién apuesta en contra de una candidatura “popular” del Verde que haría a un lado a Morena. 

Yo no.