El padrón publicado por el INE muestra la ventaja de Morena en afiliaciones partidistas. No son votos asegurados para 2027, pero sí el resultado de una tarea que sus adversarios han descuidado: organizarse y sumar gente entre elecciones.
Morena tiene 11 millones 629 mil 541 afiliados. El dato aparece en el padrón de militantes publicado por el Instituto Nacional Electoral, con corte al 31 de agosto de 2026. Es una cifra que obliga a mirar más allá de las conferencias, las encuestas y las peleas en redes sociales.
En la comparación de afiliaciones partidistas, Morena concentra alrededor de tres de cada cuatro registros. Eso no significa que tenga afiliado al 75 por ciento de los electores: sus militantes representan cerca del 11 por ciento del padrón electoral. Aun con esa precisión, la distancia frente a los demás partidos es enorme.
Afiliar a una persona requiere buscarla, hablar con ella y conseguir que se registre. Hacerlo millones de veces exige organización y constancia. Morena entendió que un partido no puede vivir solamente de la popularidad de sus dirigentes ni despertar cuando se acercan las campañas.
Por eso, incluso quienes cuestionamos decisiones de sus gobiernos debemos reconocer lo que muestran los números: como partido, Morena ha sabido hacer la chamba.
Los programas sociales seguramente han favorecido su cercanía con una parte de la población. Sería ingenuo ignorar el peso político que tiene gobernar y mantener contacto permanente con millones de personas. Pero tampoco basta esa explicación para minimizar el trabajo de afiliación. Otros partidos gobernaron durante años, tuvieron programas y recursos públicos, y hoy sus padrones están muy lejos del de Morena.
La oposición haría bien en analizar el dato y preguntarse por sus propios resultados. Puede pasar el día desacreditando al actual gobierno, respondiendo declaraciones, buscando la polémica de la semana o celebrando que una publicación tuvo miles de reacciones. Nada de eso sustituye a quienes salen a tocar puertas, suman afiliados y mantienen presencia entre una elección y otra.
Claro que un afiliado no es un voto asegurado. La militancia puede cambiar de opinión y, al llegar a la casilla, cada persona decide en secreto. El padrón del INE tampoco nos dice cuántos de esos afiliados participan activamente en la organización del partido. Lo que sí registra es el tamaño de una base que sus adversarios no pueden darse el lujo de ignorar.
En las elecciones recientes se ha visto el trabajo de Morena. Ahora también se ve en sus cifras de afiliación. La talacha que debería estar haciendo la oposición no se ve en las urnas ni en sus padrones. Tal vez porque no se puede ver lo que no existe.
Ahí están los hechos. Que cada quien saque sus conclusiones.



