Debra y Martin Robinson vinieron a México a escuchar cómo asesinaron a sus dos hijos. Callum y Jake habían venido a surfear. Regresaron a Australia en ataúdes. Esta semana, el juicio en Ensenada contra tres acusados por el asesinato de los hermanos y de su amigo estadounidense Jack Carter Rhoad llegó a su etapa final. Sus padres hicieron un viaje que ninguna agencia ofrece y ninguna familia debería realizar.
En España, otra familia recibió una noticia semejante. Claudia Tacoronte Aguilera, de 21 años, llegó a Morelos para realizar un intercambio académico. Fue asesinada el 12 de septiembre en Cuautla. Venía a prepararse para su futuro. Su padre terminó viajando para identificar su cuerpo. México le ofrecía una experiencia universitaria. Le entregó una tragedia.
La Universidad de Granada canceló la estancia de otros tres estudiantes que viajarían a Morelos. Esa decisión permite medir algo que los discursos oficiales suelen esquivar. Tres jóvenes cambiaron de destino después del asesinato de su compañera. No hizo falta una campaña para desprestigiar a México. Aquí nos encargamos del material.
Nuestros paisajes siguen siendo extraordinarios. También la gastronomía, la cultura y la hospitalidad de nuestra gente. El problema aparece cuando el potencial visitante busca información y junto a la playa encuentra un asesinato; junto al hotel, una advertencia; junto al gobernante, señalamientos de vínculos con el narcotráfico. La promoción paga por una postal. La nota roja distribuye otra gratis.
En redes circulan versiones sobre caídas de hasta 22% en la ocupación hotelera durante 2026. No encontré sustento suficiente para presentarlas como una contracción nacional. Hay que precisar destinos, periodos y fuentes, y distinguir porcentajes de puntos porcentuales. Bastante tenemos con los gobiernos que acomodan las cifras como para imitarlos al criticarlos.
Sí hay retrocesos documentados. En Tulum, la ocupación hotelera cayó casi nueve puntos porcentuales entre enero y julio respecto al mismo periodo de 2025. Influyen el sargazo, los costos y la conectividad. Atribuir todo a la inseguridad sería tramposo. Suponer que el miedo no afecta las decisiones de viaje sería comodísimo.
Escucho personalmente angustia empresarial y quejas de que las cosas no están bien. Esos testimonios merecen contrastarse con datos y atenderse con estrategias concretas. Al empresario no le pagan la nómina con expectativas optimistas. Tampoco se llenan habitaciones porque un funcionario declare que vamos de maravilla.
Millones de extranjeros visitan México y regresan con bien. Pero al elegir entre un destino y otro, ¿cuánto pesa la noticia de unos surfistas asesinados o de una estudiante que volvió en un ataúd? ¿Cuántas reservaciones perdemos por la violencia y la incertidumbre? Conviene averiguarlo antes del siguiente festejo oficial. Las familias que eligen otro país no convocan a una conferencia de prensa para explicarnos sus razones.
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