Los restos de Hernán Cortés

¡Alto! Tendría que ser la palabra usada contra quienes intentan utilizar la historia de manera maniquea y así responder a posturas radicales que presentan una lectura parcial de la historia.
Si un periodo de la historia de México es complejo y tiene múltiples contrastes es la Conquista y en específico la figura de Hernán Cortés. Nunca hemos logrado asimilar el hecho histórico. La herida está abierta y lejos de intentar comprender ese pasado nos perdemos en el debate de los buenos y malos. Se utiliza la imagen de Cortés para impulsar causas de extrema derecha. Se les da ingreso a esas visiones por parte de la derecha en México. Pretenden encontrar en aquel discurso un elemento legitimador que les permita hallar en el exterior lo que no encuentran entre la sociedad mexicana.
La presencia de Isabel Díaz Ayuso, Presidenta de la Comunidad de Madrid, ha generado polémica en México, ella no cuenta con respaldo en España, pero encuentra cabida entre los grupos políticos derrotados de México. Su visita está marcada por una misa, un intento maniqueo de construir una visión falsa de la Conquista y por tratar de hacer un homenaje a Hernán Cortés sin comprender el conflicto histórico que genera en nuestro país. La visita no es la posibilidad de un diálogo, al contrario, es una afrenta al gobierno de México, es volver a sangrar la herida.
El tiempo histórico que se vive es de posturas extremas. Los discursos se nutren de ideas rancias, arcaicas y sin valoración académica. Se antepone la religión con su elemento evangelizador, como si se necesitara. Quienes hoy invitan a Díaz Ayuso aspiran a polarizar la nación, a que en el juego de los extremos se logre abrir el espacio para intervencionismos que vulneren la soberanía de la nación.
No es casual que estos agentes exteriores tengan una presencia territorial y discursiva en México, es un procedimiento frecuente en naciones que no se alinean a los intereses radicales como el que representa Donald Trump que busca intervenir e imponer un nuevo imperialismo, afortunadamente en noviembre se topará con su realidad cuando sea vapuleado en las elecciones intermedias.
Mientras tanto, el nombre de Hernán Cortés vuelve a estar en el debate público. Se ha llegado al extremo de solicitar que sus restos sean repatriados a España. Sería un evento cómico si se recuerda el periplo que han vivido estos, localizados en la iglesia de Jesús de Nazareno. Justo en el lugar donde Cortés y Moctezuma tuvieron su primer encuentro. Dentro de la iglesia hay una placa con fondo rojo y marco dorado con los años 1485-1547.
¿Qué hacer con los restos de Hernán Cortés? Repatriarlos, pareciera el camino más fácil. Es momento de hacer una lectura diferente de la historia. Se tendría que abrir el debate académico, no ideológico, para exponer, debatir y escribir una nueva interpretación de la historia.
Hernán Cortés es una figura controversial con sus claroscuros. ¿Cuánto quitó y dio a México? ¿Qué significa intentar borrarlo de la historia? ¿Cuáles son los riesgos de usar su figura para posicionar un discurso de extrema derecha?
Cortés es indispensable para la historia de México, sin duda. Entender la Conquista desde una visión académica nos permitiría no seguir sangrando la herida abierta, conocernos a nosotros mismos y entender los problemas de México enraizados, muchos de ellos, en el pasado.
Ojalá que los restos de Hernán Cortés se queden en México para recordarnos nuestros errores, las atrocidades que no se deben de volver a cometer y la profundidad de nuestra cultura.
Hasta aquí Monstruos y Máscaras…



