La nueva guerra antidrogas de Trump y el riesgo para México

Cualquier tema puede convertirse en moneda de cambio bajo la agenda de seguridad de EU
La nueva Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026 de Estados Unidos deja claro que Washington ha decidido transformar el combate al fentanilo de una crisis de salud pública en una doctrina de seguridad nacional con implicaciones globales.
El documento de casi 200 páginas presentado por la Casa Blanca plantea una "guerra química" contra Estados Unidos, clasifica al fentanilo como un arma de destrucción masiva y plantea utilizar "todos los instrumentos del poder estadounidense" para desmantelar redes criminales dentro y fuera de su territorio.
En 2022 EU registró 107 mil 941 muertes por sobredosis, el punto más alto de su historia reciente. Aunque en 2025 la cifra bajó a cerca de 72 mil 836 muertes, sigue siendo una emergencia nacional con enorme impacto político y social.
A pesar de que la estrategia incorpora varios capítulos sobre prevención, tratamiento, recuperación y atención a sobredosis, y reconoce la necesidad de reducir la demanda interna, la narrativa dominante se centra en perseguir cadenas globales de suministro, reforzar fronteras, sancionar empresas y atacar la producción fuera del territorio estadounidense.
Este enfoque ignora las causas internas de la crisis, que siguen sin resolverse: la epidemia de opioides legales, la responsabilidad de farmacéuticas, la crisis de salud mental, el acceso insuficiente a tratamientos y una demanda interna que continúa siendo enorme.
El lenguaje de la carta de Sara Carter, nueva directora de la Oficina Nacional de Política para el Control de Drogas exhibe la lógica detrás de esta estrategia.
Afirma haber seguido las rutas del narcotráfico "desde los campos de droga que financiaron terroristas hasta los campos de batalla en México", sostiene que la era de la contención fracasó y plantea una ofensiva frontal para "cazar cárteles en sus refugios, destruir laboratorios, incautar activos y cortar cadenas de suministro".
Su frase final sintetiza el espíritu del documento: "nuestro objetivo no es administrar esta crisis, es la victoria".
Los riesgos también son económicos.
La estrategia plantea sanciones contra las empresas químicas, farmacéuticas, navieras y operadores logísticos que no refuercen sus controles de suministro; elimina facilidades aduanales para paquetes de bajo valor y endurece controles comerciales.
Para México, esto podría impactar profundamente las cadenas legales de comercio altamente integradas con Estados Unidos.
México aparece como uno de los principales objetivos de este nuevo paradigma.
La estrategia antidrogas exige mayores decomisos de precursores químicos, reducir la producción de fentanilo y metanfetaminas y desmantelar estructuras criminales que Washington considera una amenaza directa para su seguridad nacional.
A ello se suma la nueva estrategia antiterrorista presentada esta semana por Trump, que coloca a los cárteles y redes criminales transnacionales al nivel de amenazas terroristas globales bajo una lógica de neutralizarlas antes de que lleguen a territorio estadounidense.
Asimismo, hace un par de días Trump advirtió que "si México no hace su trabajo contra las drogas, nosotros lo haremos".
El mensaje llega en medio de investigaciones en EU contra actores políticos mexicanos por presuntos vínculos con el crimen organizado, cuestionamientos por la presencia de agentes estadounidenses en operativos en Chihuahua y advertencias sobre una posible revisión a la red consular mexicana en ese país.
El fentanilo se ha convertido en una herramienta de presión política para Washington. Bajo esa lógica, Estados Unidos ha ido multiplicando sus exigencias en cada vez más sectores de la relación bilateral.
Para México el riesgo es claro: quedar cada vez más atrapado en una relación bilateral marcada por presiones constantes, donde cualquier tema puede convertirse en moneda de cambio bajo la agenda de seguridad estadounidense.
El reto del gobierno mexicano será evitar que esta narrativa termine redefiniendo toda la relación con su principal socio comercial y vecino estratégico.
@EuniceRendon



