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Diez temas críticos sobre la fracturación hidráulica

  • Por: FELIPE ARREGUÍN
  • 04 MAYO 2026
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Diez temas críticos sobre la fracturación hidráulica

El gobierno de México ha abierto la posibilidad de utilizar el fracking (una tecnología que permite extraer el gas y aceite atrapado en rocas del subsuelo mediante su fracturación con agua, sustancias químicas y arena), con el argumento de proteger la soberanía energética, dado que nuestra dependencia de gas de Estados Unidos es de cerca del 75%, y una vez que en otros países se ha demostrado que la tecnología moderna es más eficiente y menos agresiva con el medio ambiente.

México cuenta con regiones con potencial para aprovechar estos recursos en los estados de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz, y en menor proporción en San Luis Potosí, Puebla e Hidalgo.

Hasta ahora el debate público se ha orientado a posturas ideológicas encontradas, cuando en realidad se trata de un tema que exige rigor técnico, visión de Estado y responsabilidad intergeneracional. Es el momento de abrir un debate sobre agua, energía, territorio, desarrollo, justicia social y soberanía energética.

Para avanzar con sensatez, el país debe estructurar una agenda con al menos diez temas fundamentales, sin los cuales cualquier decisión sería incompleta.

El primero es la seguridad hídrica. El fracking es intensivo en uso de agua, la perforación de un pozo requiere cerca de 25 o 30 millones de litros de este recurso, aunque cabe aclarar que este volumen se utiliza básicamente durante la construcción, y que no necesariamente debe ser potable, puede ser agua tratada e incluso salada, y actualmente se puede reutilizar. México enfrenta ya una crisis estructural en el uso de este recurso en muchas regiones del país. Entonces es necesario definir a nivel local y por cada pozo de dónde provendrá el agua, no puede haber concesiones sin balances hídricos regionales claros que garanticen que el consumo humano, la producción de alimentos y la conservación del medio ambiente están garantizados.

El segundo tema es el riesgo de contaminación y el manejo de residuos. La experiencia internacional muestra que las fallas de los pozos durante la construcción y operación, o la disposición de las aguas residuales de retorno pueden afectar a los acuíferos. El manejo del flujo de esta agua, que contiene sustancias que se agregan al proceso, y compuestos químicos que pueden estar alojados en el subsuelo de donde se explota el gas, exige infraestructura, regulación y capacidades plenamente consolidadas en el país.

El tercer eje es el ordenamiento territorial. Es indispensable definir zonas donde el fracking no deba realizarse, como acuíferos estratégicos, áreas naturales protegidas o zonas urbanas. La planeación del territorio es clave para evitar conflictos y daños irreversibles.

El cuarto punto es el impacto sobre el cambio climático. Durante la construcción y operación de los pozos se producen gases de efecto invernadero, y su combustión es productora de metano, lo cual tiene impacto directo sobre el cambio climático.

El quinto eje es el marco legal y regulatorio. En el año 2012 un grupo integrado por una docena de instituciones, entre ellas la Comisión Nacional del Agua, elaboraron una guía de criterios ambientales para la exploración y extracción de hidrocarburos contenidos en lutitas; en 2017 se publicaron los lineamientos en materia de seguridad industrial y operativa, y protección al medio ambiente, para realizar las actividades de exploración y extracción de hidrocarburos en yacimientos no convencionales en tierra; y en el año 2022 se publicó un documento para el cálculo de emisiones asociadas a la utilización del fracking. Desde luego que toda esta normatividad deberá actualizarse para que sea acorde con las nuevas leyes en diversas materias relacionadas con el tema, como la Ley General de Aguas y la Ley de Aguas Nacionales Modificada.

El sexto tema es la evaluación económica integral. Más allá de los beneficios energéticos, es necesario considerar los costos reales -inversión, operación, tratamiento de residuos- así como las externalidades ambientales y sociales. La comparación con diferentes opciones, como las energías renovables, debe formar parte del análisis.


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