Ya quedaron establecidos los coordinadores para la defensa de la transformación en los estados donde habrá elecciones para gobernador el año entrante. Desde luego, ellos aseguran que oficialmente, los coordinadores no necesariamente serán los candidatos, a fin de taparle el ojo al macho y no ser acusados de infringir la legislación electoral en términos de campañas anticipadas. Si tuvieran un mínimo de oficio político, o cuando menos de vergüenza, designarían coordinadores en todos los estados para disimular que están anunciando candidaturas antes de tiempo. Podrían decir que los coordinadores de todos los estados del país se renuevan cada tres años o algo así, pero el pudor ya no existe en la política mexicana. Cuando uno se acostumbra a pactar candidaturas con narcotraficantes, las formas políticas se vuelven muy secundarias.
Lo llamativo es que las designaciones parecen responder a criterios de negociación antes que de competitividad electoral. Difícilmente puede entenderse de otra manera la designación de Clara Luz Flores como candidata en Nuevo León, puesto que, como sabemos, en la elección anterior, ella quedó en tercer lugar. No solo eso, el motivo por el cual quedó en tercer lugar fueron los escándalos relativos a la secta en la cual se le atribuye pertenencia o participación. Es evidente que esos escándalos y acusaciones revivirán en las campañas del próximo año, de modo que parece muy difícil imaginar que Morena esté buscando la victoria en Nuevo León. Es muy fácil suponer que más bien ha negociado con Movimiento Ciudadano para que ese partido, y en concreto el grupo del actual gobernador Samuel García (quien precisamente derrotó a Clara Luz Flores en 2021) se queden con el estado más industrializado y desarrollado de México.
¿Qué ganaría Morena entregando Nuevo León?
Primero, la proyección de que supuestamente sigue habiendo democracia en México. A la luz del servilismo y sometimiento del INE y del Tribunal Electoral al gobierno, las elecciones mexicanas cada vez son y serán menos creíbles. Es preciso inyectarles credibilidad con algún triunfo opositor.
Segundo, vista la gran cantidad de expedientes de corrupción atribuibles al gobernador de Nuevo León y su familia, la docilidad de él y su grupo político respecto del gobierno federal quedan plenamente garantizadas. Tercero, se ofrece una graciosa concesión del poder político al poder económico representado por Grupo Monterrey. Morena, mal vista por los empresarios neoleoneses, todavía no tomará el poder del estado insignia del poder empresarial.
Desde luego que se trata de una hipótesis, pero no parece haber otro razonamiento detrás de la postulación de una candidata con tantos negativos por parte del partido más poderoso del país en un estado estratégico.
De paso, la victoria de MC terminaría de disolver el último bastión del PRIAN como alianza. Si hay un estado donde la unión del PRI y del PAN resulta competitiva y amenazante para Morena es en Nuevo León, donde las clases medias representan una fuerza política en principio adversa a la oferta del populismo. La derrota de Adrián de la Garza y su candidatura podría representar el fin del voto clasemediero neoleonés en favor del PRIAN, para transferir por completo ese segmento demográfico a MC, una opción ideológicamente preferible para Morena. Habrá que ver.
@Raudel333



