Es el gran rupturista del bloque monolítico que era el PRI, hasta que en alianza con otros como don Rodolfo González Guevara, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez y otros más crearon primero la corriente democrática al interior del PRI, que se proponía democratizar los mecanismos de selección de las candidaturas presidenciales, nunca tuvieron en su horizonte la ruptura con el PRI ni mucho menos la creación de un frente y de una candidatura presidencial.
La cerrazón del presidente Miguel de la Madrid que instruyó al presidente del PRI para expulsar a Cuauhtémoc y a los principales líderes de la corriente democrática, produjo la gran fractura del PRI, la más importante después de la del General Miguel Henríquez Guzmán en 1952, en el partido que ha gobernado el país durante casi cien años, digo que ha gobernado porque en realidad hay una línea continua desde el PNR, PRM, PRI y Morena que hace que esta sea la más larga hegemonía en todo el planeta ni la China, ni la soviética, ni la cubana, ni ninguna otra casta política han tenido tanto tiempo el poder como lo ha tenido esta corriente estatista nacionalista, que encarnaba Cuauhtémoc Cárdenas, que apenas murió ayer.
Cuauhtémoc logró que muchos apoyáramos su candidatura en 1988, convencidos de que él era el que podía derrotar al PRI. El grito en las plazas, en las calles era “ya llegó ya está aquí él que va a chingar al PRI”, era la consigna que era capaz de unir a campesinos de la Laguna, a universitarios de la UNAM, a intelectuales nacionalistas estatistas, a estudiantes del movimiento del CEU, a sindicalistas como el líder del STUNAM Evaristo Pérez Arreola, quien fue él que propuso que Cuauhtémoc fuera candidato a la presidencia, a través del llamado Partido Auténtico de la Revolución Mexicana.
Considero que su campaña es un fenómeno que denominé el cuauhtemismo, diferente al cardenismo, porque en el cuauhtemismo ya no había sólo campesinos, obreros, militares sino había sobre todo mucha gente de las llamadas capas medias que lograron expandir el descontento en todo el país a través de reuniones, conferencias, grabaciones, entrevistas, paulatinamente crecieron hasta que el 6 de julio se realizaron las elecciones, el PRI recurrió a un fraude para evitar el triunfo de Cuauhtémoc, según los datos oficiales el presidente triunfante fue Carlos Salinas con el 51% a Cuauhtémoc le dieron el 32% a Clouthier el 26%. Las cifras exactas pueden obtenerse, si se cuentan los votos que existen en versión digital de las actas originales que quemaron.
Cuauhtémoc logró esa gran rebelión porque entendió que la demanda central en ese momento era la democracia, es líder del cambio democrático por esa razón, creo que fue un acierto apoyar su candidatura. Antes de Cuauhtémoc las izquierdas sumaban en total un 12%, con Cuauhtémoc con las cifras oficiales pasó a 30%, es decir incrementó su influencia electoral casi por el triple. Cuauhtémoc es más que eso, es también el líder que logró que los movimientos sociales como los de los años precedentes dirigidos por Rafael Galván en la insurgencia sindical de los años 80 pudieran tener una expresión electoral, logró también que los estudiantes tuvieran una presencia electoral y los universitarios en consecuencia.
Cuauhtémoc representó la victoria de la izquierda de la revolución mexicana sobre el conjunto de las izquierdas independientes. Tal como lo decimos en el libro “Las dos izquierdas” Jorge Castañeda y yo en la página 134, “la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas fue el momento estelar de la unión de las izquierdas de la revolución mexicana y la inmensa mayoría de las independientes”.
Ese fue, el mérito, el legado de Cuauhtémoc.
Cuauhtémoc cometió un grave error al promover a Andrés Manuel López Obrador, para evitar la candidatura presidencial para el 94 de Porfirio Muñoz Ledo o Heberto Castillo, esa decisión de Cuauhtémoc fue muy lamentable para el país.
Cuauhtémoc va a pasar a la historia como el líder de la ruptura con el PRI y del triunfo de la revolución mexicana sobre las izquierdas independientes.
@joelortegajuar



