Sheinbaum y la CNTE, crisis no divorcio

Hay una confusión en parte de la opinión pública sobre lo que sucede entre Morena y su máxima representante en funciones que es la presidenta de la República, y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Lo que viven desde hace meses, no solo semanas, es una crisis, no necesariamente la ruta al divorcio.
Una manera de enfocar la actual coyuntura es pensar cuál sería el mejor escenario para Claudia Sheinbaum. Y ese no es una ruptura con un aliado histórico del obradorismo. La fotografía que se ha revivido estos días de una marcha de hace dos lustros donde la hoy presidenta apoya a la CNTE es para Morena, contrario a lo que algunos pretenden, evocación de una unión deseable, para nada vergonzante.
La presidenta ha inaugurado una nueva etapa en esta relación; al enfriar o, si se quiere, congelar el diálogo con los líderes de la CNTE incluso a nivel secretarios de Estado, busca redefinir la misma, no cancelarla. Sheinbaum no va a permitir que un gremio (en realidad una parte de uno enorme, el más grande) le trastoquen el equilibrio que día a día intenta en cuestiones presupuestales, ni que le disputen autoridad.
Los sorprendidos en todo caso por el momento son los de la CNTE, que han probado en carne propia la firmeza de la jefa del Ejecutivo. Sus mecanismos de movilización han sido inútiles hasta el momento. No estériles, porque la presidenta ha abierto una etapa de exploración, inédita entre un Gobierno mexicano y la CNTE, una consulta directa a maestros que tendrán margen y oportunidad de hacerse escuchar.
Claudia le cambió la jugada a la Coordinadora y en esta aún no parecen atinar la mejor manera de desmontar el gol por entre las piernas que la federación les quiere anotar. Una consulta a la base, que incluye todos los maestros que no forman parte de la CNTE, será un mecanismo extra de presión para hacer que los líderes insumisos acepten lo que el gobierno está dispuesto a dar, y nada más.
Esa consulta, como planteé aquí el sábado, abre o potencia riesgos de choque entre el Ejecutivo y la dirigencia de la Coordinadora. La consulta se hará sin desconocer a esta, pero ejerciendo la prerrogativa gubernamental de palpar opinión y sentir de la base magisterial.
El reaccionar de la Coordinadora es zigzagueante. Algunos de sus comentarios parecen propios de quien aun no atina a reconocer que la otra parte ya dejó de tomar la llamada, y que salvo que los líderes magisteriales tengan una propuesta que interese al gobierno, este ya tiene un plan: irá en agosto a consultar a maestros y eventualmente regresará con sus propios datos de lo que estos desean y aceptan.
Mientras eso ocurre turbulencia es lo único esperable y no solo en la capital de la República. Lo visto el fin de semana, cuando la CNTE logró que la presidenta cancelara un evento en Zacatecas, algo poco visto en otros sexenios, podría repetirse. ¿Eso querría decir, de materializarse, que la crisis se agrava, o que la correlación de fuerzas cambia con cada cancelación presidencial? No necesariamente.
Dado lo que ha planteado la presidenta, esas curvas las irá tomando conforme vayan llegando. El error sería interpretar como una muestra de debilidad de la estrategia de Sheinbaum alguna o varias de esas cancelaciones por motivos logísticos o incluso de seguridad. Claudia ya definió una ruta, y pagará los costos de algunas etapas de ruido mientras crea que en el horizonte le aguarde el imponer su método.



