Sheinbaum corta la mala hierba

Poco a poquito, sin mucha prisa ni alharaca, la presidenta Claudia Sheinbaum ha comenzado a segar la mala hierba, el pasto en descomposición, la herencia del sexenio anterior.
El corte ha sido preciso, limpio, quirúrgico para evitar el choque, el pleito con los clanes del movimiento político en el poder, con la nomenklatura de Morena y su fundador.
La poda, vaya coincidencia, aunque en política no hay casualidades, ha permitido también desmontar el esquema de las corcholatas, un plan diseñado por su antecesor, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, como parte de su legado y ascenso del movimiento al Segundo Piso de la Transformación - como le llaman en Palacio Nacional.
La Presidenta ha estado aplicado un triple objetivo: cortar la mala hierba que afecta su desempeño; evitar asumir el costo político de ciertos personajes incómodos heredados, y dislocar casi en su totalidad la estructura de las corcholatas, que en su momento quedó integrada por Marcelo Ebrard, Adán Augusto López Hernández, Gerardo Fernández Noroña y Ricardo Monreal (Manuel Velasco se hizo a un lado).
¿A quiénes les ha pasado la tijera? ¿A cuáles personajes heredados ha mandado lejos o a la banca? ¿Quiénes son aquellos que estaban causado desgaste político a Palacio Nacional?
-Pablo Gómez dejó la Unidad de Inteligencia Financiera, la temida UIF, que utilizó en el sexenio anterior para acosar y perseguir a políticos de oposición, empresarios y periodistas.
Hoy fracasó en la encomienda de elaborar una Reforma Electoral, por su actitud autoritaria y excluyente, incluso con los partidos que forman parte del movimiento político dominante, PT y Verde. Gómez dejó de ser interlocutor entre Palacio Nacional, los partidos satélites y lo que queda del Instituto Nacional Electoral, a cargo de Guadalupe Taddei.
-José Antonio Romero Tellaeche fue destituido de la dirección general del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), entre señalamientos de maltrato a los docentes, acusaciones de plagio y acaparamiento de las plazas académicas para engordar el andamiaje administrativo (¿con sus amigos?).
Hoy sigue litigando en tribunales su remoción, con la que no está de acuerdo. Sigue empeñado en mantener la silla que estropeó en el sexenio lopezobradorista.
-Alejandro Gertz Manero recibió la instrucción de dejar la Fiscalía General de la República, a la que utilizó para venganzas personales y familiares; golpetear a sus enemigos políticos (le suena el nombre de Julio Scherer Ibarra); acosar con investigaciones a científicos, y amedrentar a empresarios de medios de comunicación y a periodistas.
Hoy hace maletas para ocupar la embajada de México en Reino Unido, sede diplomática reducto de políticos en desgracia.
-Gerardo Fernández Noroña terminó su periodo en la presidencia de la mesa directiva del Senado, entre el repudio de sus propios compañeros, bofetadas con el senador priista Alejandro Moreno, excesos en sus gastos no comprobados de viajes internacionales y la adquisición de una bonita residencia en el pueblo mágico de Tepoztlán, sin la transparencia que obliga a los servidores públicos.
-Andy López Beltrán, secretario de Organización de Morena por obra y gracia de su padre AMLO, quedó desacreditado ante Palacio Nacional, por algunas derrotas electorales, su pleito con algunos liderazgos del partido y marcado por el dispendio en sus viajes internacionales, ¿recuerda usted sus andanzas, compras en la exclusiva tienda Prada y sus cenas de miles de pesos en la carísima ciudad de Tokio? Hoy camina entre el desprestigio, sin dejar a un lado la arrogancia del apellido, la prosapia política, y con frustrados planes de su futuro político. ¿Candidato a diputado en Tabasco, a legislador federal, a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México o aspirante presidencial en el 2030?
-Adán Augusto López Hernández "decidió" el fin de semana pasado dejar la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado y el manejo millonario de recursos de esa cámara, amén de la conducción de la Junta de Coordinación Política, entre acusaciones de estar ligado a la mafia de La Barredora, corrupción en los fondos del legislativo, manejos oscuros en su patrimonio y la desmesura en el trato con sus correligionarios.
"Un año duró el forcejeo. Al final, Adán Augusto López dejó la coordinación del grupo parlamentario de Morena en el Senado, a la que se había aferrado como a un clavo ardiendo. Se fue, no por una decisión personal, como dijo la presidenta Claudia Sheinbaum, sino porque perdió el torneo de vencidas desde que, a principios de año, el gobierno de Estados Unidos dio un nuevo manotazo en la mesa e hizo saber al gobierno mexicano que sus investigaciones habían llegado ya a la esposa del senador, y se hallaba listo para congelar bienes y activos de los socios de este: millonarios contratistas en todos los negocios y todas las dependencias en las que al grupo Palenque le fue posible obtener jugosos contratos.
"El gobierno de Trump amenazó incluso con formalizar la solicitud de extradición de Hernán Bermúdez Requena, el exsecretario de seguridad de Tabasco durante la gestión de López Hernández como gobernador de ese estado y líder, al mismo tiempo, del grupo criminal La Barredora", escribió el columnista de EL UNIVERSAL, Héctor de Mauleón, con el encabezado Estados Unidos cavó la tumba de Adán Augusto.
Hoy transita con fuero un tanto cuanto arrogante: "informé a quién tenía que informar", dijo sobre su salida del cargo. Y sigue o se siente blindado y con el poder que cree tener para destapar a su compañera de bancada Andrea Chávez como la próxima candidata de Morena al gobierno de Chihuahua.
¿Le alcanzará el fuero y la protección de su "hermano" que vive en Palenque, Andrés Manuel López Obrador, para esquivar las investigaciones sobre su compañero de andanzas Hernán Bermúdez Requena?
¿Le servirá de algo su actitud altanera y desafiante frente al desdén de Palacio Nacional y ante eventuales investigaciones en Washington?
"En un expediente del gobierno federal de Estados Unidos, tramitado por la Corte de Distrito correspondiente al sur de Texas con sede en Houston, aparece el nombre de Adán Augusto López como el operador de una red de corrupción en Pemex durante la Presidencia de Andrés Manuel López Obrador.
"El entonces secretario de Gobernación, hasta hace unos días coordinador de la bancada de Morena en el Senado, es mencionado como quien se encarga de ‘acercar’ a empresarios para que sean beneficiados con contratos de Petróleos Mexicanos a cambio de sobornos que podrían alcanzar decenas de millones de pesos", describió el periodista Carlos Loret en su columna titulada "Adán Augusto, en expediente de la Corte de Houston". A la Presidenta le ha tomado casi 16 meses de su gobierno el desbroce de la mala hierba, de la herencia enquistada del sexenio anterior, con un efecto muy importante, como mencionamos al inicio del texto: el desmantelamiento del plan corcholata, fraguado en Palacio Nacional y dictado por AMLO la noche del 5 de junio de 2023 en el restaurante El Mayor del Centro Histórico de la CDMX, con el que dio el banderazo para la contienda interna que llevó a Sheinbaum a la candidatura presidencial de Morena y aliados, y a ganar el voto popular en las urnas.
¿Quiénes quedan vivos, políticamente hablando, de aquella noche? ¿Y qué pasó con aquellos personajes del movimiento que el 9 de marzo le dieron la espalda a la Presidenta por tomarse la foto con el ahora malmirado Andy López Beltrán?
López Hernández fuera del liderazgo en el Senado.
Fernández Noroña sin la silla de la mesa directiva de la Cámara de Senadores.
Monreal Ávila sigue al frente del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados, con su renuncia en mano y desechable para los fines políticos de la jefa del Ejecutivo.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, es la única pieza del proyecto de las corcholatas que se mantiene bien integrado al gabinete presidencial y dando la batalla con la atracción de inversiones para el país y al frente de las conversaciones con Washington para la renegociación del T-MEC.
Esa corcholata es la que mejores rendimientos y menos sobresaltos le ha dado a la Presidenta.
¿Qué sendero debería marcar Palacio Nacional para seguir la limpia de la mala hierba?
Acabar con la red de complicidades de la clase política, de su partido y en general, con el crimen organizado, cortar los hilos de los personajes enquistados en el poder con el narcotráfico.
Casos como la detención del alcalde de Tequila, el morenista Diego Rivera Navarro, acusado de estar ligado al Cártel Jalisco Nueva Generación no deben ser la excepción.
La siega debe continuar por el bien de la mandataria, quien afronta el desafío de las elecciones intermedias de 2027, y, por supuesto, por el bien de los mexicanos…
Nosotros nos vemos Al filo de los Días. ¡Qué tengan una excelente semana!



