Columnas - Pedro Isnardo De La Cruz y Juan Carlos Reyes

Respeten a EU o asuman las consecuencias

  • Por: PEDRO ISNARDO DE LA CRUZ Y JUAN CARLOS REYES
  • 27 ENERO 2026
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Respeten a EU o asuman las consecuencias

“La guerra es mejor que una paz efímera. No conozco ninguna guerra que se haga con agua de rosas”.  -Napoleón


El núcleo.

Cambia el paradigma multipolar en el mundo a partir del segundo mandato presidencial de Donald Trump.

Durante demasiado tiempo, el gobierno de Estados Unidos descuidó e incluso rechazó poner en primer lugar los intereses concretos de los estadounidenses.

Administraciones anteriores desperdiciaron ventajas militares y recursos en proyectos ambiciosos de construcción de naciones y en intervenciones interminables, mientras debilitaban el orden internacional basado en reglas.

Ahora, Estados Unidos volvió a poner a los estadounidenses por encima de todos, reconstruye el ejército más fuerte y letal del mundo y deja de distraerse con guerras interminables o cambios de régimen.

Una prioridad es “garantizar la paz mediante la fuerza: ser capaces de disuadir a los enemigos, pero también estar listos para luchar y vencer si es necesario. Esto no significa aislamiento”.

El principio central es: “Estados Unidos primero. Paz mediante la fuerza. Sentido común.”

Un nuevo enfoque tras años de riesgo.

Circula en las redes de geopolítica un documento estratégico de los Estados Unidos que afirma que, desde enero de 2025, el presidente Trump reconstruyó el poder militar estadounidense y lo devolvió a su posición dominante.

“Al asumir el país enfrentaba un ambiente de seguridad extremadamente peligroso: fronteras desbordadas -narcoterrorismo creciente en el hemisferio occidental- dudas sobre el control de zonas estratégicas como Panamá o Groenlandia -debilidad de la OTAN- amenazas rusas en Ucrania -crisis en Oriente Medio- con el crecimiento acelerado del poder militar chino”.

La nueva estrategia trumpiana sostiene que nada de esto “era inevitable, sino resultado de décadas de mala conducción política y desperdicio de poder militar”.

Ahora, bajo el liderazgo de Trump, la prioridad vuelve a ser proteger directamente a Estados Unidos y restaurar la capacidad militar decisiva.

Entorno de seguridad: realismo sobre amenazas concretas.

“Los paliativos no son remedios en nuestra posición miro todas las paces como cortas treguas. Tengo demasiado interés en dejar la iniciativa a los extranjeros, los conozco bien, ellos serán los primeros en retomar las armas, o en darme motivos justos para retomarlas. Estaré preparado ante cualquier acontecimiento”. Napoléon

Esta estrategia se diferencia porque “no pretende imponer el modelo estadounidense al mundo entero y asume que se concentra en amenazas reales contra la seguridad, libertad y prosperidad de EUA”, como lo planteó Jean Paul Bertaud en su estudio y que puede leerse en el axioma de poder geopolítico de Trump, en tanto “toda negociación que limitara su hegemonía sobre el continente resultaba para Napoleón inaceptable”.

Amenazas principales identificadas.

China es descrita como “el rival más significativo del siglo XXI”. El objetivo “no es destruirla, sino impedir que domine el Indo-Pacífico”.

“Rusia seguirá siendo una amenaza constante, pero Europa debe asumir mayor responsabilidad”.

“Irán no debe obtener armas nucleares y continúa apoyando redes regionales armadas”.

“Corea del Norte representa una amenaza directa por su arsenal nuclear”.

Traza la estrategia de defensa nacional cuatro líneas de esfuerzo principales:

1. Defender el territorio nacional: asegurar fronteras, combatir narcoterroristas, modernizar defensa nuclear y cibernética, y desarrollar el sistema “Golden Dome for America”.

2. Disuadir a China mediante fuerza: construir una postura sólida en el Indo-Pacífico para evitar agresión.

3. Aumentar el reparto de carga con aliados: Europa debe liderar su defensa, OTAN debe aumentar gasto, EU apoyará sin cargar solo.

4. Impulsar la base industrial de defensa: revitalizar la producción militar nacional con innovación, IA y eliminación de obstáculos.

El caso de la República Popular de China en el espejo trumpiano.

Por cualquier medida, China ya es el segundo país más poderoso del mundo, solo detrás de Estados Unidos, y el estado más poderoso en relación con los Estados Unidos desde el siglo XIX.

“Y aunque China enfrenta desafíos internos muy significativos en términos económicos, demográficos y sociales, el hecho es que su poder está creciendo.

Beijing ya ha gastado enormes cantidades en el EPL (Ejército Popular de Liberación), en los últimos años, a menudo a expensas de las prioridades internas”.

De hecho “la velocidad, la escala y la calidad del histórico fortalecimiento militar de China hablan por sí solas, incluyendo fuerzas diseñadas para operaciones en el Pacífico Occidental, así como aquellas capaces de alcanzar objetivos mucho más lejanos”, previendo que el Indo-Pacífico pronto representará más de la mitad de la economía global.


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