La hora de Morena con Zavala

Morena acaba de tomar una de las decisiones más importantes rumbo a las elecciones de 2027 y, paradójicamente, también una de las más delicadas.
El nombramiento de Jesús Ma-
nuel Zavala, como secretario de Organización del Comité Ejecutivo
Nacional no es un simple movi-
miento administrativo dentro del partido.
Se trata de una posición estratégica, que concentra buena parte de la operación territorial, electoral y política de la principal fuerza gobernante del país.
En los hechos, quien ocupa esa cartera tiene influencia directa en la construcción de estructuras, liderazgos y futuras candidaturas en todo México.
Por esa oficina, pasará buena parte de las decisiones relacionadas con alcaldías, diputaciones locales, diputaciones federales, senadurías y gubernaturas.
Zavala, llega con experiencia partidista acumulada en distintas responsabilidades territoriales y con antecedentes vinculados a la construcción organizativa del movimiento.
Su trayectoria incluye tareas en Campeche, Yucatán y distintas posiciones dentro del CEN de Morena, donde es identificado como un operador político disciplinado.
Pero más allá de su currículum, el contexto convierte su nombramiento en una apuesta de alto riesgo para la dirigencia nacional.
Morena enfrenta quizás el momento más complejo desde su llegada al poder, marcado por cuestionamientos que han golpeado su imagen pública.
Los escándalos relacionados con presuntos esquemas de huachi-
col fiscal, investigaciones contra
funcionarios, detenciones de alcaldes y señalamientos de corrup-
ción han erosionado parte de su narrativa.
A ello se suman las acusacio-
nes recurrentes sobre presuntos vínculos de actores políticos con grupos criminales, una percepción que la oposición explota sistemáticamente.
Incluso fuera de México, particularmente en Estados Unidos, existe una atención creciente sobre personajes vinculados al poder político y sus posibles relaciones con estructuras ilícitas.
Por ello, la Secretaría de Organización adquiere una dimensión distinta.
Ya no se trata únicamente de ganar elecciones, sino de seleccionar perfiles políticamente defendibles y que Estados Unidos no los bloquee.
La principal responsabilidad de Zavala, será evitar que Morena llegue a 2027 arrastrando candidaturas que alimenten las críticas sobre corrupción, impunidad o cercanía con la delincuencia.
La pregunta de fondo es si operará bajo los métodos tradicionales de control político o construirá un modelo distinto para la selección de candidatos.
Lo que ocurra en esa oficina será observado por la oposición, los organismos electorales, los medios de comunicación y también por Washington.
Porque en el fondo, Morena no sólo está organizando una elección. Está intentando corregir una percepción que amenaza con convertirse en uno de sus mayores pasivos políticos.
La responsabilidad que hoy recibe Jesús Manuel Zavala es enorme: demostrar que Morena puede depurar sus filas, fortalecer su credibilidad y llegar a 2027 sin las sombras que hoy persiguen al movimiento.



