Columnas - Armando Pineda Osnaya

La derrota del dólar norteamericano en la guerra contra Irán

  • Por: ARMANDO PINEDA OSNAYA
  • 04 JUNIO 2026
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La derrota del dólar norteamericano en la guerra contra Irán

Al terminar la Segunda Guerra Mundial en 1945, el dólar norteamericano asumió ser la única moneda sobre la cual se llevarían a cabo las operaciones comerciales y financieras internacionales. Nadie en ese momento podría imaginar que 81 año después, tal medida desataría uno de los peores conflictos de los Estados Unidos contra el Medio Oriente con consecuencias devastadoras para Norteamérica. Al quedar el dólar como única moneda mundial, cualquier país otro que pretendiera adquirir algún producto externo, o que quisiera salir de su país al exterior, primero tenía que tener dólares y, para ello el único camino era venderle algo a los Estados Unido, recibir empresas o inversiones norteamericanas o pedir un crédito externo en dólares. Ello implicó que el crecimiento del mercado y de las finanzas internacionales ocurrió paralelo al aumento de la oferta o emisión de dólares. La emisión de dólares aumentó al mismo tiempo en que crecía el mercado mundial sin provocar por ello inflación ni amenazar la estabilidad de la moneda, al mismo tiempo en que el crecimiento de la economía mundial incrementaba la demanda de dólares. Norteamérica no tardó en aprovechar tal privilegio y financió parte de su crecimiento interno como de su expansión mundial a través de la emisión de dinero. Entre los años cincuenta y sesenta alcanzó tasas de crecimiento sumamente elevadas, mayores al 6%, llegando casi al pleno empleo en la llamada época dorada del New Deal; llevó a cabo invasiones militares a otros países como la guerra de Corea (1950-1953), la de Vietnam (1955-1975), apoyó con armamento la guerra en Angola (1975-2002), entre otras más guerras o invasiones, pagó sus viajes al espacio, sus empresas transnacionales se expandieron por todo el mundo, todo ello pagado en gran parte sólo con emisión de dinero. Como consecuencia, sus compras al exterior o importaciones rebasaron las ventas o exportaciones. En 1971, apareció el primer déficit comercial de la posguerra y en agosto de ese año, el presidente anunció la suspensión de la conversión del dólar en oro. A su vez, el gobierno gastó más de lo captado en impuestos; a partir de 1975 y 1976, aumentó constantemente su déficit público. Ambos déficits, el comercial y el público en constante aumento han sido financiados en parte con emisión monetaria; nada más que el gobierno no emite dinero éste lo obtiene a través de préstamos de la Reserva Federal (FED), la cual no es ni reserva y mucho menos federal; es una institución manejada por un grupo de bancos privados ajenos al gobierno. El dinero llega al pueblo norteamericano en calidad de préstamo y tienen por ello que pagar intereses y la única manera por la cual el Estado ha podido pagar su déficit y su deuda vencida más los intereses ha sido contratando nueva deuda, la que año con año se acumula; en el momento actual la deuda, representa aproximadamente 120% de toda la producción del país. El aumento de la deuda sólo es posible porque el resto del mundo aumenta la demanda dólares al ampliar sus operaciones comerciales y financieras. Es decir, el aumento de la emisión monetaria norteamericana empieza con el alza de la demanda mundial de dólares. Al igual que después de 1945, los países demandan dólares para realizar operaciones con el exterior. Actualmente uno de los mercados con mayor demanda de dólares es el petrolero. En 1974, Arabia Saudita y los Estados Unidos pactaron vender petróleo sólo en dólares. Desde entonces, hasta muy recientemente, todo el petróleo del mundo se vendía y se compraba sólo en dólares. A su vez, los países adquieren dólares por otros mecanismos ya descritos más arriba. La demanda mundial de dólares sufrió un revés al aparecer el euro que hizo innecesario al dólar en el mercado de la región europea. Parte de los dólares que circulan en el mundo, optan por regresar a los Estados Unidos para ser invertidos en la compra de bonos de deuda del gobierno. Si se detiene o disminuye la demanda mundial de dólares, disminuirá la compra de bonos de deuda del gobierno, dejándolo imposibilitado pagar su deuda vencida.


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