Columnas - Articulista invitado

Futbol, competitividad global y el G20

  • Por: HORACIO SAAVEDRA
  • 05 JULIO 2026
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Futbol, competitividad global y el G20

Jürgen Klinsmann deslizó sin querer el dilema de México en el mundial de futbol. 

Calidad permanente o apostar por la excepción. 

El triunfo mexicano ante Sudáfrica, Corea del Sur y la República Checa —sin recibir ni un gol— hizo reaccionar al campeón de Italia 1990 y exentrenador de la selección alemana. 

Consideró al resultado "scary perfect", da miedo y es perfecto. 

¿Qué sigue después?. 

El suabo deseó al equipo mantener el "momentum" y continuar así. 

Lo que sucedió frente a Ecuador. 

Luego, el hijo del panadero de Stuttgart apuntó algo familiar y dramático: triunfos extraordinarios y grandes personalidades —el conflicto de las potencias en ascenso como la mexicana—. 

Reconoció la virtud del portero Guillermo Ochoa. 

Sobre el joven Gilberto Mora afirmó: "Por mi experiencia, en México hay un riesgo. 

Es parte de su cultura, que se exceden con un chico". 

Espero que su familia y entrenador lo mantengan con los pies en la tierra (después de la copa). 

Esta disyuntiva del futbol cimbra a las potencias medias. 

Lo vemos desde su desarrollo económico y presencia internacional, hasta su innovación tecnológica, educación y forma de promover el deporte. 

Uno de sus escaparates es el grupo conocido como G20, las principales economías del globo, donde conviven con sus contendientes de olimpiadas y campeonatos de la FIFA. 

En 2026, los tres anfitriones son miembros del G20, incluida la primer potencia: Estados Unidos, Canadá y México. 

De esta edición, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón, Corea del Sur, Brasil, Argentina y Sudáfrica, pertenecen al grupo y además han sido sede mundialista. 

Arabia Saudita acogerá la celebración en 2034. 

Aún, por su masa crítica (población, capacidades materiales y voluntad) su mérito parece natural, estas naciones deberían competir a un alto nivel y llegar al mundial de futbol sin considerarse un "logro extraordinario". 

Siempre hay salvedades, como las de China, Rusia e India, potencias no presentes, mas muy competitivas en otras disciplinas deportivas.

Asimismo, concursa la tradición futbolista europea. 

El contingente comunitario es representativo e incluye a España, Países Bajos, Bélgica, Portugal, Suecia, Noruega, Austria, República Checa y Croacia. 

La cultura del deporte es profunda entre los miembros de la Unión Europea y refleja su calidad de vida. 

Por ejemplo, 62% de los europeos realiza algún deporte. 

Resalta una mejora entre los españoles, 82% realiza una actividad física por lo menos una vez a la semana.  

En 2026, la excepcionalidad la simboliza la selección de Irán. 

El conflicto en el Estrecho de Ormuz ha mostrado a una nación con un juego geopolítico capaz de inmovilizar a Estados Unidos, sus aliados occidentales y de Medio Oriente. 

Los futbolistas iraníes han sufrido las represalias y "pagado el pato," jugando en la Unión Americana y siendo obligados a cruzar la frontera para pernoctar en Tijuana. 

Han peloteado en condiciones adversas, un esfuerzo admirable. 

Como parte del espectáculo y la naturaleza del deporte de alto rendimiento, los grandes exponentes de futbol se mantendrán como personajes extraordinarios. 

Hay portugueses, franceses, noruegos y ahora mexicanos. 

Pero la lección de 2026 es que los paradigmas cambian y eso incluye a la formación de nuevas generaciones de deportistas. 

Como México constata con sus nuevos jugadores, la calidad deportiva puede ser permanente. 

Niños y jóvenes competitivos y disciplinados pueden dejar de ser la excepción y convertirse en la regla.  


*Especialista en geopolítica y miembro de COMEXI


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