El Verde ya juega en serio

El Partido Verde salió de Reynosa con una idea muy clara: dejar de ser comparsa política y comenzar a jugar como fuerza propia rumbo al 2027.
Karen Castrejón y Manuel Muñoz aprovecharon el evento para mandar señales internas y externas. El Verde quiere más posiciones, más poder y más control político en Tamaulipas.
No hablaron de ruptura con Morena ni con el PT, pero sí dejaron claro que ya no están dispuestos a aceptar cualquier acuerdo electoral.
El mensaje fue directo: quieren candidatos limpios, sin expedientes oscuros y alejados de cualquier señalamiento relacionado con corrupción o vínculos criminales.
Y eso, inevitablemente, también fue un mensaje hacia Morena, partido que hoy carga un desgaste nacional por escándalos, señalamientos y conflictos internos.
El Verde entiende perfectamente que Morena sigue siendo fuerte electoralmente, pero también sabe que su imagen comienza a deteriorarse en varias regiones del país.
Por eso el PVEM empezó a construir desde ahora un discurso distinto: unidad política sí, pero con filtros internos y control sobre las candidaturas, a lo que han llamado: “unidad y honestidad”.
La verdadera lectura política apareció cuando comenzaron a hablar de competir solos en algunos municipios y distritos locales durante la elección del 2027.
Ahí está el fondo del asunto. El Verde quiere negociar desde una posición de fuerza y no únicamente como partido subordinado a Morena.
Y Reynosa es hoy su principal bastión político. Ahí sienten que tienen estructura, votos y capacidad para disputar candidaturas importantes.
No es casualidad que el Verde ya piense en diputaciones locales, federales e incluso en mantener control político territorial dentro de la frontera tamaulipeca.
Morena, sabe perfectamente que Reynosa se convirtió en territorio delicado para cualquier negociación electoral futura y el Verde pretende sacar ventaja de ello.
Además, el PVEM ya observa oportunidades en municipios del norte y sur del estado donde considera que puede crecer aprovechando el desgaste morenista.
Por eso el partido comenzó a moverse desde ahora. Primero construirán una lista de aspirantes y después negociarán posiciones con Morena y el PT.
Lo que dejó Reynosa el sábado 16 de mayo, fue un mensaje político contundente: el Partido Verde ya no quiere ser solamente aliado del poder; ahora quiere convertirse en parte del poder mismo.
Beto y la frontera cerrada
Ahora que el gobernador Américo Villarreal aclaró públicamente que mantiene vigente su visa estadounidense, en Matamoros volvió a surgir inevitablemente el tema de Beto Granados.
Un importante líder maquilador recordó que muchas empresas instaladas en Matamoros trasladaron sus reuniones estratégicas y eventos corporativos hacia Brownsville, Texas, donde hoy concentran relaciones binacionales.
A esos encuentros han acudido funcionarios federales, líderes sindicales y representantes empresariales, incluso Gerardo Illoldi, pero la ausencia constante del alcalde matamorense comienza a incomodar demasiado.
En los círculos empresariales fronterizos ya pocos creen que las negativas de Beto Granados obedezcan únicamente a problemas de agenda, porque simplemente dejó de pisar territorio estadounidense.
La percepción entre empresarios norteamericanos y directivos maquiladores es cada vez más fuerte: al alcalde de Matamoros le habrían cancelado la visa y el tema comienza a pesar políticamente.
Tan evidente se volvió la situación, que varias compañías estadounidenses dejaron prácticamente de insistir con invitaciones, convencidas de que Beto Granados simplemente ya no puede cruzar la frontera.



