Columnas - Dra. Yirla Paola García López

“Cuando sudar deja de ser normal: hiperhidrosis en tiempos de calor”

  • Por: DRA. YIRLA PAOLA GARCÍA LÓPEZ
  • 02 ABRIL 2026
  • COMPARTIR
“Cuando sudar deja de ser normal: hiperhidrosis en tiempos de calor”

Con la llegada de la primavera y el progresivo aumento de las temperaturas en nuestra región, es natural que el cuerpo responda con sudoración para regular la temperatura interna. Sin embargo, existe una condición que va mucho más allá de la respuesta fisiológica al calor y que, en esta temporada, suele hacerse más evidente: la hiperhidrosis. La hiperhidrosis es una sudoración excesiva que no siempre está relacionada con el clima, el ejercicio o el estrés emocional. Se trata de una condición médica en la que las glándulas sudoríparas trabajan de forma exagerada, provocando sudor abundante, frecuente y en ocasiones incapacitante. En consulta, no es raro encontrar pacientes que refieren manos constantemente húmedas, axilas con manchas visibles en la ropa, sudor excesivo en el rostro o pies que permanecen mojados durante gran parte del día. Aunque para algunos puede parecer un problema menor, la realidad es que la hiperhidrosis impacta de forma importante la calidad de vida, la autoestima y la interacción social. Desde el punto de vista médico, existen dos tipos principales. La hiperhidrosis primaria, que es la más frecuente, suele presentarse en palmas, plantas, axilas y rostro, y está relacionada con una hiperactividad del sistema nervioso que estimula en exceso las glándulas sudoríparas. En muchos casos tiene un componente hereditario. Por otro lado, la hiperhidrosis secundaria aparece como consecuencia de alguna enfermedad subyacente, como alteraciones tiroideas, diabetes, infecciones, menopausia o incluso por el uso de ciertos medicamentos. Ahora que el calor comienza a intensificarse, muchas personas pueden confundir la sudoración normal de la temporada con un problema médico. La diferencia radica en la intensidad y la frecuencia. Sudar por caminar bajo el sol en Reynosa o por realizar actividad física es completamente esperado. Pero si la sudoración aparece incluso en reposo, en ambientes frescos o de forma desproporcionada, es importante prestarle atención. La primavera y el verano suelen agravar los síntomas. El aumento de la temperatura ambiental genera un estímulo adicional para un organismo que ya presenta una respuesta exagerada. Esto puede traducirse en mayor incomodidad física, irritación de la piel, mal olor corporal y predisposición a infecciones por hongos o bacterias, especialmente en pies y axilas. Además del componente físico, no debemos minimizar el impacto emocional. Muchas personas con hiperhidrosis evitan dar la mano, usar ciertos colores de ropa, participar en reuniones sociales o incluso actividades laborales que impliquen contacto cercano con otras personas. Esta situación puede generar ansiedad, vergüenza y aislamiento social. Afortunadamente, hoy existen alternativas eficaces para su manejo. El primer paso suele ser el uso de antitranspirantes clínicos con cloruro de aluminio, aplicados generalmente por la noche sobre piel completamente seca. Estos productos actúan bloqueando temporalmente la salida del sudor y suelen ofrecer muy buenos resultados en casos leves a moderados.  También es recomendable adoptar ciertas medidas cotidianas que cobran especial relevancia en esta temporada: utilizar ropa ligera de algodón, preferentemente en colores claros, cambiarse con frecuencia cuando exista humedad excesiva, mantener una adecuada higiene de la piel y preferir calzado ventilado. En casos más persistentes, el tratamiento puede incluir medicamentos orales, iontoforesis para manos y pies, infiltración con toxina botulínica o procedimientos dermatológicos más especializados. La valoración médica es fundamental para determinar si se trata de una hiperhidrosis primaria o si existe una causa secundaria que requiera estudio. Es importante recordar que no toda sudoración excesiva debe normalizarse bajo el argumento de “es por el calor”. Cuando interfiere con la vida diaria, altera el bienestar emocional o aparece de forma súbita, merece atención médica. En una ciudad donde las temperaturas comienzan a elevarse desde esta época del año, hablar de hiperhidrosis es también hablar de calidad de vida y prevención. Reconocerla oportunamente permite mejorar significativamente el confort físico y emocional del paciente.

Reflexión final: La primavera nos recuerda que el cuerpo cambia con el entorno, pero también nos invita a escuchar sus señales. Sudar es natural; sufrir por ello no debería serlo. Cuidar nuestra salud también significa atender aquello que muchas veces se oculta bajo la ropa o el silencio. La medicina no solo trata enfermedades visibles, también acompaña aquellas condiciones que afectan la dignidad y la confianza de quien las vive día con día.


Continúa leyendo otros autores